El de la fiesta BDSM en TramaVIP (II). A veces soy insaciable

Seguimos en Trama VIP. Después de mi paso por la cruz de San Andrés, mi colorido y dolorido culo y yo decidimos subir a ver que se cocía por las habitaciones. Me acompañaba un american boy -chico americano que iba solo y estuvo tomando algo con nosotras- muy mono, pero yo creo que poco dispuesto a la fiesta, o no le gustó o convenció nada ni ninguno de los que allí estábamos. Que todo puede ser. No pasa nada, hay veces que es suficiente con mirar.

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El de esa noche especial contigo en Divernis

Diría que últimamente, pero no, más o menos casi a diario desde que sucedió, recuerdo con especial cariño una noche que pasamos en Divernis. Se que también la recuerdas. Lo sé; “Y punto redondo”, que decían las madres de antes. La recuerdo por lo que pasó, por lo que fue y por lo que no se dijo. Por lo que yo no dije. Tal vez porque estoy acostumbrada a callar. A callar para no cagarla. Pero al final, todo tiene su momento, y las cosas si no las dices cuando hay que decirlas… ese momento, pasa de largo…

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El de Jorge y yo en 100momentos y el sexo anal

Lo malo de nacer en agosto, es que no hay ni Perry para celebrar el cumpleaños, da igual el día que sea, de milagro si hay algún pringado de la pandilla que ya se ha incorporado al trabajo con el que puedas quedar y ahorrarte el beber vino tu sola. Este año cayó en jueves y solo estábamos en Madrid Jorge, Macarena y yo. Jorge no podía quedar, por lo que Macarena y yo nos fuimos a la maravillosa azotea del Hotel Ginkgo, las dos tranquilitas y divinas, a disfrutar de las impresionantes vistas y de una rica, rica cena mientras recordábamos nuestro reciente viaje a París.

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El de disfrutando con tres chicos en CAP Madrid

Siempre me han gustado los suizos, me refiero a esos bollitos tipo brioche, que según tengo entendido deben su nombre al lugar donde se elaboraban, el ya desaparecido Café Suizo de Madrid. Los he comido desde pequeña. Qué feliz era cuando al entrar en la pastelería los veía a todos colocaditos en la bandeja, parecían estar esperándome…  Fijo que los ojos me brillaban más que a Candi Candi. Mientras los miraba con ojos golositos, notaba como empezaba a salivar, deseando cogerlo para degustarlo, saborearlo… por fin tengo uno y me lo llevo a la boca; uhmmmm ¡Está delicioso! Ese primer mordisquito ¡Qué suavecito, dulce, blandito y rico!  quiero ir poco a poco, pero estoy deseando llegar al azúcar que hay en el medio…

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