El de… me comieron el coño en un baño público

El verano daba sus últimos coletazos.

Me puse un vestido azul clarito, corto, sencillo, no tenía nada el vestido, algo de escote, pero son de esos vestidos que te los pones y realzan todas tus curvas de tal manera que llegas a pensar: «a ver si hasta voy a estar cañón y todo». Elegí unas sandalias plateadas y unos pendientes algo llamativos. Me ricé la melena y sin más, a eso de las 22h me fui a verlo actuar a un local de Vallecas.

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El de… sexo en Nueva York

La llegada al Gran Hotel Inglés de Madrid de Magnolia Bakery me ha trasladado a Nueva York, recordando cuánto deseaba ir mientras disfrutaba de la serie de las series, Sex and the city, sintiéndome Carrie Bradshaw -en lo que a escribir, coleccionar zapatos y elegir mal a los hombres se refiere, porque en lo demás una tiene más que ver con Samantha Jones- y cómo no recordando cuando fui a esa maravillosa ciudad que sin duda alguna supera todas las expectativas. Mi corazón y yo sentimos que tenemos que volver.  

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El de la primera vez que follé con Borja

Hoy os voy a contar como conocí a Borja, con quien, como todos ya sabéis, me inicié en el mundo liberal. Fue a través de una red social de folleteo. Suena brusco decirlo así, pero es lo que es, y a estas alturas ya, no nos vamos a andar con tonterías… ¡con la de cosas que os he contado ya! Y digo Web de folleteo, porque es esa que se anunciaba como la web de las infidelidades o algo así, aquella que tuvo un escándalo porque alguien jaqueó la cuenta y apareció todo dios allí… ¡pues esa!

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El de bailando en la cama con Jackson

5.767,8 km (distancia del aire) me separan de ti.

Una compañera de trabajo dice que es difícil encontrar a alguien con quien congeniar, compartir gustos -y todas esas cosas que se dan y se van dando para formar una pareja-pero que lo realmente difícil es, que además de todo eso, le guste lo mismo que a ti, es decir: beber vino a la luz de las velas, con buena música, bailar y “romper la vajilla”. Tiene toda la razón, en esto último, sobre todo. ¿Bailar un tío? No será español. Perdonad, es que yo no lo he visto, y yo soy como Santo Tomás: si no lo veo, no lo creo.

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